Aranda de Duero se prepara para un viaje sensorial a las raíces más profundas de nuestra cultura. Este viernes, 17 de abril de 2026, el grupo Mayalde llega a la capital ribereña con su aclamado espectáculo «La madre que parió a la música». La cita tendrá lugar a las 19:00 horas, ofreciendo una propuesta donde el ritmo se desmenuza a través de la palabra, el cuento y los sonidos más primarios.
Un regreso a los ritmos antes del pentagrama
Mayalde no propone un concierto al uso, sino una inmersión en los «viejos códigos orales». El espectáculo busca localizar la esencia del ritmo antes de que la música quedara confinada en el pentagrama. Para ello, los intérpretes —Eusebio, Laura, Arturo y Pilar— exploran las referencias prenatales del latido del corazón y las expanden con sonidos de la naturaleza y la vida cotidiana, como el paso de un caballo o el canto de una perdiz.
La propuesta es una oda a la pedagogía sonora de los antiguos oficios. El escenario se llenará de ecos de labores casi olvidadas: el carbonero, el molinero, las panaderas, el herrero, el zapatero o los pastores, cuyas herramientas de trabajo se convierten, por arte de magia y maestría, en instrumentos musicales.
Instrumentos del barro, el hierro y la madera
El público de la Ribera del Duero podrá disfrutar de una asombrosa variedad de utensilios convertidos en arte. Desde el imponente sonido de un yunque bigornia hasta la delicadeza de las hueseras y las cucharas. Durante la función, se descifrará la «primera domesticación de los sonidos» utilizando roncadores, ranos, barreñas, cántaros, calderos y carracas.
La música de Mayalde se construye con elementos de la tierra: barro, madera y hierro que conviven con acordeones, gaitas, tijeras y sartenes, demostrando que la música está en cualquier rincón si se sabe escuchar.
Una cita con el patrimonio inmaterial
Este evento supone una oportunidad única en Aranda de Duero para conectar con el patrimonio inmaterial y la tradición oral que define a nuestra región. La capacidad de Mayalde para conectar con el espectador a través del humor, la cercanía y el rigor antropológico garantiza una tarde inolvidable para públicos de todas las edades.
No pierdas la oportunidad de asistir a esta clase magistral de vida y música donde los objetos cotidianos cobran voz propia para contarnos quiénes somos y de dónde venimos.





